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Citomegalovirus


El citomegalovirus tiene el genoma más grande de todos los herpesvirus y parece que solo se replica en células humanas. Su nombre deriva del hecho de que, como otros herpesvirus, puede formar células multinucleadas (sincitios) con inclusiones características a la tinción. Algunas células como los macrófagos y fibroblastos sufren una infección productiva mientras que en otros tipos de células se establece una infección latente, entre esas últimas se incluyen los linfocitos T y las células estromales de la médula ósea. Solo hay un serotipo.


Transmisión

La infección por citomegalovirus se encuentra en una proporción significativa de la población. Al igual que como sucede con el virus de Epstein-Barr virus (también contagiado por saliva), la seropositividad aumenta con la edad. Para la edad universitaria, el 15% de la población de EU están infectadas y esto aumenta a cerca de la mitad para la edad de 35 años. El virus se disemina en muchas secreciones, particularmente saliva, orina, secreciones vaginales y semen (en donde se encuentran las titulaciones más altas que en ningún otro fluido corporal). Por tanto la infección por citomegalovirus es de transmisión sexual. Puede transmitirse al feto en mujeres embarazadas y al neonato mediante lactancia, aunque hay dudas acerca de la trasmisión por lactancia. En el hospital, el virus también puede diseminarse por transfusiones sanguíneas y transplantes. En países del tercer mundo con condiciones de hacinamiento, el virus se encuentra en una mayor proporción de la población que en países occidentales.

Patogénesis

El citomegalovirus con causa síntomas en los niños y como mucho alguna enfermedad leve en los adultos (pero vea más adelante). El virus primero infecta el tracto respiratorio superior y luego los linfocitos locales. Los linfocitos circulantes transmiten el virus a otros linfocitos y monolitos en el bazo y los nódulos linfáticos. Finalmente el virus se disemina a una variedad de células epiteliales incluyendo aquellas de las glándulas salivares, túbulos renales, testículos, epidídimo y cerviz. La infección usualmente es asintomática (subclínica) pero a veces se manifiesta como fiebre glandular en los adultos jóvenes. El virus puede inhibir la respuesta de las células T. El virus implica tanto una respuesta de anticuerpos humorales así como inmunidad celular pero la infección no es resuelta. La inmunidad celular, no así los anticuerpos humorales, controlan la infección. La importancia de la inmunidad celular surge de la posibilidad de transmisión de célula a célula. Aunque reprimido, el virus puede reactivarse después, particularmente en casos de inmunosupresión; de hecho, la infección por el virus puede, por sí misma, ser inmunosupresiva.

Enfermedad congénita

Hay dos maneras mediante las que el citomegalovirus puede causar una enfermedad seria. Durante una infección primaria de la madre, el virus  puede diseminarse mediante la placenta al feto y causar anormalidades congénitas. Casi uno de cada cuarenta neonatos en los Estados Unidos está infectado por el virus. Las anormalidades incluyen microcefalia, rash, calcificaciones cerebrales y hepatoesplenomegalia. Estas pueden resultar en sordera (bilateral o unilateral) y retraso mental. Como es de esperarse, cuando ocurre la reactivación en una mujer embarazada (con frecuencia se da en el cerviz), los síntomas son menos severos dada la seropositividad de la madre. En este caso, las anomalías congénitas son raras.

Aparte de la infección in útero, los niños pueden infectarse perinatalmente. Como se mencionó anteriormente, un tejido en el que el citomegalovirus puede crear una infección latente es en el epitelio cervical y la inmunosupresión asociada el embarazo implica una reactivación.  Cerca del 50% de los niños nacidos de tales madres están infectados y pueden también descamar el virus en pocas semanas. También el epitelio mamario puede albergar el virus latente que puede ser activado similarmente conllevando a la infección del niño. En ningún caso hay problema y el bebé permanece asintomático.
Los neonatos también pueden adquirir el virus a través de transfusiones sanguíneas infectadas. En este caso, la cantidad de virus es mucho mayor y sí pueden presentarse síntomas. Estos generalmente consisten en neumonía y hepatitis.

Patología en pacientes inmunosuprimidos

En pacientes que han recibido un transplante de órganos o tienen una enfermedad inmunosupresiva (i.e. SIDA), el citomegalovirus puede ser un problema serio. Particularmente importante es la retinitis por citomegalovirus que ocurre en casi 15% de todos los pacientes con SIDA. Además de, neumonía intersticial, colitis, esofagitis y encefalitis.

Diagnóstico
La mayoría de las infecciones son asintomáticas y por tanto pasan sin diagnosticar. Hay anticuerpos fluorescentes y exámenes de ELISA. También en muchas biopsias titulares pueden detectarse células multinucleadas (citomegálicas) con inclusiones características.

Tratamiento
Ganciclovir, que inhibe la replicación de todos los herpesvirus humanos, es generalmente usado, especialmente para tratar la retinitis. El Foscarnet está también aprobado en los EU. EL aciclovir no es efectivo. Una vacuna está siendo desarrollada pero la mejor manera de evitar el virus es restringir el contacto entre niños infectados y mujeres embarazadas. También, como el citomegalovirus tiene transmisión sexual, el uso de preservativos (condones) puede limitar su diseminación.