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jueves, 11 de septiembre de 2014

Agresión sexual: cómo actuar

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su publicación Prevención de la violencia sexual y violencia inigida por la pareja contra las mujeres, define la violencia sexual como el acto sexual por coacción o sin el consentimiento de una de las partes o la tentativa de consumarlo; además, incluye otros aspectos como comentarios de índole sexual no deseados o la trata de personas con fines también sexuales. 
En el caso concreto de la violación, no se limita a la penetración forzada del conducto vaginal o el ano, sino que abarca, además, si ésta se realiza con el pene, empleando otras partes del cuerpo u objetos.

Respecto a la persona que comete dicho acto, se considera violencia sexual independientemente de la relación que tenga la víctima con quien la perpetre y el ambiente en el que suceda. Dentro de lo que se denomina agresión sexual también se encuentran la violación, el abuso y el acoso. En definitiva, cualquier acto físico, verbal o moral que imponga a otra persona una conducta sexual en contra de su voluntad.

Alrededor de este tipo de actos es frecuente encontrar una serie de mitos como, por ejemplo, que si no hay penetración no se considera violación, que el consumo de alcohol o drogas minimiza la responsabilidad o que la no resistencia implica el consentimiento por parte de la persona agredida. Nada de esto es cierto y ninguno de estos aspectos jamás justifica una agresión. No olvidemos que una relación sexual consentida requiere de la participación de ambas partes, de no suceder así estamos ante un abuso o agresión sexual. 

Algunos datos sobre la violencia sexual

El 35% de las mujeres de todo el mundo ha sido víctima alguna vez de una agresión sexual en sus diferentes modalidades, según datos publicados por ONU Mujeres. Por regiones, la violencia contra las mujeres supera el 37% en el sureste asiático y ronda ese mismo 37% en los países del Mediterráneo Oriental y África; mientras que en América, Europa y Pacífico no llega al 30%. Aunque estos datos posiblemente variarían si todas las víctimas de este tipo de actos denunciaran los hechos.


Según el mismo informe de ONU Mujeres, una gran parte de esos actos de violencia sexual se producen dentro del contexto de una relación de pareja (cónyuge, novio, compañero, amante…). De hecho, la cercanía y la confianza con la víctima es algo de lo que muchos agresores se aprovechan para intimidarla y forzarla.
"El 35% de las mujeres de todo el mundo ha sido víctima alguna vez de una agresión sexual"
No hay un patrón establecido respecto a la agresión sexual, ya que ésta puede ser cometida por cualquier persona, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia. En la Unión Europea, por ejemplo, el 50% de las mujeres asegura soportar acoso sexual. A pesar de ello, sí es cierto que es mucho más frecuente que suceda en zonas más desfavorecidas económicamente y, sobre todo, en países en conflicto.

Hombres agredidos sexualmente

Aunque las cifras ponen de manifiesto que las mujeres son las principales víctimas de este tipo de agresiones no sólo ellas las padecen; aunque en menor medida, también hay hombres que sufren este tipo de maltrato. La principal razón por la que la agresión sexual masculina suele ser desconocida es la falta de denuncia; si a las mujeres les resulta difícil denunciar, en el caso de los hombres ni siquiera hay cifras fiables en cuanto al porcentaje de los que son agredidos y realizan dicha denuncia; entre las causas de ello se encuentran, sobre todo, la vergüenza y el miedo al rechazo social. De hecho, se estima que entre el 60% y el 90% de las agresiones, tanto masculinas como femeninas, no se denuncian.

Me han violado, ¿qué debo hacer?

Después de una violación o una agresión sexual, es bastante habitual que la víctima no sepa qué hacer, dónde acudir o a quién contarle lo sucedido. Esto es así, en gran medida, por los mitos y creencias erróneas que están asociadas a este tipo de agresiones; pero ninguna persona, nunca, debería pasar sola por una situación así.

Seguro que más de uno ha escuchado frases del tipo “no es algo tan serio”, “esto no me puede pasar a mí”, “ella se lo buscó” o “la mejor manera de superarlo es actuar como si no hubiera sucedido”, entre muchas otras. Ninguna de estas frases ayuda a la víctima y, mucho menos, a prevenir ataques de carácter sexual en el futuro dentro de nuestras sociedades.  

El Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS) es tajante en cuanto al aspecto principal dentro de una agresión y asegura que si has sido víctima de una violación, o conoces a alguien que lo ha sido, siempre debes tener presente que sólo hay un culpable: el agresor.

Después de una agresión, el primer lugar al que hay que dirigirse es al hospital o centro de salud más cercano donde la víctima recibirá el apoyo necesario, tanto físico como psicológico, para poder afrontar los primeros momentos. Acudir a un centro hospitalario es de vital importancia para poder realizar lo antes posible el reconocimiento médico, ginecológico y forense necesario. Este último aspecto es muy importante, sobre todo, en el caso de violaciones, ya que la recogida de muestras es fundamental para demostrar la culpabilidad del agresor. Además de esto, podrá actuarse de manera preventiva respecto a embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual.

En el mismo centro hospitalario informarán a la persona sobre los trámites que deberá realizar para interponer la denuncia pertinente que podrá formalizarse en cualquier cuerpo de la policía. No debemos olvidar que una violación atenta contra la libertad, dignidad e integridad de una persona, por eso denunciarla es un aspecto fundamental para que el culpable cumpla por su delito y para resarcir a la víctima, pero, como ya hemos mencionado, son muy pocas las personas que lo hacen.

La razón fundamental respecto a la falta de denuncias es que, al contrario de lo que debería suceder, en no pocas ocasiones la sociedad a quien discrimina y estigmatiza es a la víctima y no al agresor. Otra razón es que interponer esa denuncia implica volver a narrar y, por tanto, a revivir la violación con las consecuencias psicológicas que eso conlleva, y que no todas las víctimas se sienten con la fuerza suficiente para afrontar.

Si has sido víctima de una violación o agresión sexual afronta la denuncia como parte del proceso que te ayudará a superar tan traumática experiencia y piensa también que denunciarlo es un acto de valentía, así como de solidaridad y apoyo a otras víctimas.

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